"La Herida de la Carencia Afectiva: 3ª herida emocional de la infancia"

Esta herida se refiere a la falta de cariño y amor por parte de mamá y papá cuando somos pequeños, y las consecuencias que esta carencia afectiva tiene en nuestras relaciones cuando somos adultos.


Las carencias afectivas en la infancia, dejan una herida muy profunda pues el amor en los primeros años de vida viene a constituir el alimento emocional indispensable sin el cual los seres humanos podemos llegar a morir si no recibimos nada de amor y cuidados cuando somos bebés o quedar con secuelas a nivel cognitivo y de desarrollo si es muy escaso o tóxico. Estos serían los casos más extremos, pero los menciono para que se tome conciencia de lo importante y fundamental que es dar afecto y cariño a los niños, sobre todo hasta la adolescencia.


Esta herida, puede comenzar a gestarse desde el vientre, si la madre por alguna razón siente rechazo hacia su hijo(a) y no se siente conectada amorosamente al bebé. Si por otro lado, la madre ha criado sola a su hijo(a) ya sea porque el padre no se hizo cargo, ha fallecido, es un embarazo de madre sola (inseminación artificial), o porque se separaron siendo el niño pequeño y uno de los padres se alejó y veía poco o nada a su hijo, estos hechos dejan profundas heridas, porque los niños necesitan de la figura masculina y la femenina para crecer, y esto no significa que debamos quedarnos al lado de una pareja si lo estamos pasando mal, sólo que si los padres se separan, es muy importante que los hijos puedan seguir compartiendo y pasando tiempo con ambos, porque cada uno tiene cosas diferentes que aportarle. Y en los casos de mujeres que crian hijos solas (por la razón que sea), ojalá tengan a algún hombre cercano que idealmente pueda hacer de figura paterna, pero sino al menos que sea un hombre cercano y cariñoso que el/la niña pueda tener como figura masculina en quien referenciarse.


Los casos vistos hasta ahora, si bien hay muchos, hay otro porcentaje importante que es el más común y típico caso de mamá y/o papá poco cariños@, que no abrazan, no dan besos ni les dicen a los hijos que los quieren (aunque muchos digan que el cariño lo demuestran con acciones o proveyéndoles un bienestar material), pero lamentablemente el cerebro no entiende de cosas materiales, sólo de sensaciones corporales (abrazos, besos, gritos, golpes, etc.) y de emociones y sentimientos (alegría, amor, tristeza, rabia, miedo, soledad, abandono, rechazo, etc.).


Esta es la razón de por qué tanta gente tiene esta herida y muchos no llegan a identificarla. Pues yo he escuchado muchas veces en consulta personas que me dicen que la relación con los papás era buena, que eran buenos padres, cariñosos a su manera y cuando pregunto qué tan a menudo le abrazaban, daban besos y le decían 'te quiero' se quedan un poco paradas y dudan a la hora de responder, porque en muchos casos ni siquiera recuerdan que haya habido mucho de eso. Es por esto que luego hay tantas personas con dificultades para mantener relaciones de pareja estables, sanas y amorosas, porque el modelo que han tenido en casa desde niños (sus padres) les ha enseñado que las relaciones son frías, distantes, carentes de afecto y/o de compromiso. Por lo tanto, esta es la única forma que conocen de cómo se relaciona una pareja. Recordad que los modelos de los cuales aprendemos a relacionarnos y comportarnos cuando somos adultos adultos son y han sido nuestros padres (aquellos con quienes nos criamos) y demás adultos que estaban en nuestro entorno más cercano, en los casos en los que ha habido abuelos, tíos, cuidadores, etc.


Muchas personas no son conscientes de la importancia del contacto físico y las palabras de cariño en la infancia y piensan que eso no les ha afectado en su vida de adultos y que los problemas que tienen en sus relaciones, ya no solo de pareja, sino laborales y sociales, tienen que ver con 'otras cosas'.


Sin embargo, la principal causa de todas las dificultades y conflictos que tenemos para relacionarnos en la vida adulta se han originado en nuestra infancia y a partir de lo que hemos observado, cómo nos han tratado y el lenguaje que se hablaba en casa. De esta forma, si yo nunca escuché palabras de amor y de cariño que me dijeran como te quiero mucho, eres hermosa, qué bien que haces aquello, etc., cuando yo sea adulta, para empezar me costará tener pareja, esto a menudo está en relación directamente proporcional con lo mala que era la relación de mis padres, es decir a peor relación entre ellos, y con más agresividad, insultos y desprecios de uno al otro, más problemas tendré yo para consolidar una pareja. Luego si llego a conseguirlo, me costará mucho decirle te quiero a mis parejas y si tengo hijos, lo más probable es que me vaya de un extremo a otro, es decir o tampoco les diré te quiero con palabras, o me pasaré el día y la vida diciéndoles cuánto los quiero, los amo y los adoro (buscando compensar todo lo que a mi me faltó).


En caso de tener dificultades para expresar mi cariño y amor a otros seres humanos, es muy probable que me sea muy fácil y natural decírselo a mi perro o a mi gata y quizás también tenga un trato un poquitín excesivo de cuidados y mimos con mi(s) mascota(s). Esto es por un tema de proyecciones, en el fondo las mascotas vienen a representar a mi niña(o) interior herida(o).

Luego cuando un hombre me diga que me encuentra guapa o que le gusta algo que he hecho, lo voy a mirar con recelo y dudaré si me está tomando el pelo, si oculta algo detrás de esas palabras 'amorosas' o me lo dice en serio, y si llego a creerle, luego estaré esperando el momento en que se 'decepcione' de mi, pues es lo que he vivido, desde niña(o). Y algo que claramente no conozco ni estoy acostumbrada es a que me digan cosas bonitas o que me halaguen, porque en casa nunca conocí el lenguaje amoroso y afectivo. Así de profundo puede llegar a ser el daño que deja la herida de las carencias afectivas.


A continuación te describo algunas de las reacciones y comportamientos más comunes en adultos que de niños tuvieron carencias afectivas:

  1. Autoestima baja

  2. Sentimientos de inferioridad

  3. Inseguridad para hacer cosas por sí misma(o) y tomar decisiones

  4. Dificultades para enfrentar desafíos o ir tras metas mayores

  5. Dependencia emocional (de la pareja, los padres, hijos, amig@s, etc.)

  6. Agresividad hacia sus pares o subordinados (en ambientes laborales)

  7. Reacciones exageradas o sobredimensionadas ante cualquier situación que le haga sentir insegura(o)

  8. Gran reactividad ante situaciones en las que percibe que le dejan de lado o no le consideran

  9. Tendencias a caer en estados ansiosos / depresivos

  10. Enfermedades crónicas (a menudo autoinmunes, fibromialgia, etc.) o síntomas recurrentes (migrañas, cosas a la piel, dolores en los brazos, asma o dificultades respiratorias, etc.)

Expresiones frecuentes que utilizan estas personas:

  • "No puedo"

  • "No soy capaz"

  • "No me merezco aquello"

  • "No sirvo para nada"

  • "¿Quién me va a querer?"

  • "Nadie me quiere"

  • "Soy un(a) tonta(o)"

Estos son solo algunos ejemplos de cómo se puede identificar la herida de la carencia afectiva en una persona, por lo que no significa que tengan que presentar todos estos comportamiento o usar todas esas frases.


De todas formas si algo de todo esto te resuena y te sientes identificada(o) con esta herida, como he dicho en los artículos anteriores, no es una sentencia de muerte y sí que se puede trabajar y 'sanar al niño interior herido'. Lo único importante es que te animes a buscar ayuda para que la sanación se más rápida y eficaz.


Pamela Jara Gómez

Coach Emocional & Coach Alta Sensibilidad


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